martes 17 de mayo de 2011
|TORNEO DE PERIODISMO FIESTA TARDE-NOCHE VII TP|

La banda etílica toma Filosofía y Letras



Para abrir la tarde como decíamos en la anterior crónica Taboada se jugaba su futuro en Oral ante una panda de borrachos que entraron en clase a vitorearle, cabe destacar el fondo sur con Dani Martín, Recio, y la banda susmurai, Chacho, Chicho y Mongil con parrillas y el saxofón. Esperando que el tema fuera los holligans Taboada hizo aguas y nos deleitó con una lección termal. Momento cumbre cuando un susodicho Mongil abrió una lata de cerveza ante la sorpresa de todos.



 La tarde en el césped fue absolutamente demencial. Los más vitoreados de los paseantes fueron Vidal, profesor de la gran mayoría de los presentes, y el decano. El señor Luis Santos no tuvo otro remedio que acabar cediendo a los gritos de “que bote el decano”, para algarabía de los allí presentes, que correspondieron con una ovación. Algunos, aún ávidos de deporte, intentábamos jugar en la hierba; destacamos a Noelia y Natalia como féminas, y otros como Tesouro, Iker o uno mismo nos turnábamos en la portería y el remate. De fondo, las canciones de nuestros compañeros sentados en corro y apurando las existencias de bebida. 

Personalmente, aseguraría que el momento cumbre de la tarde fue la conga por la biblioteca; ahí estábamos Vicen como maquinista y luego los Mongil, Peri, Gañán, Chicho, Tony, David Asta… y Jonathan cámara en mano: la llegada solemne al lugar, entrando uno a uno con las miradas de la empleada de la puerta, dio paso a la subida al primer piso, el amarre al de delante y… alehop!!! En silencio, una pata pa’rriba, la otra pata pa’rriba, hop, hop… miradas de los que estaban estudiando allí, risas contenidas y paseos por las mesas. Al bajar, la lógica reprimenda de la bibliotecaria: ¿Estáis tontos? Era obvio que sí, estábamos tontos, pero descojonados de risa. Vuelta al césped, vuelta a mojar el gaznate.

A eso de las 8 de la noche, la gente estaba muy cansada y se decidió hacer un descanso. Tiramos la basura y fuimos a casa a pasar por boxes. En mi caso, una entrada breve, ya que a las nueve y algo estaba de nuevo en la facultad para la cena de equipo de Susmuráis y amigos; como muestra de hermandad, Adrián, jugador de Maccabi, acompañó al equipo en tan magno y solemne evento. El lugar, al lado de la facultad, para no desplazarnos mucho; la gente, unas doce o trece personas… o mejor dicho seres, porque personas no éramos muchos. En la cena repartimos a diestro y siniestro, con muchas risas y nuestro representante internacional, David “Ramazzotti”, pensando en que la fama de borrachos de los españoles se queda corta. Muy activo estuvo Papá Óscar, contándonos durante la cena anécdotas de su juventud y demostrando que la edad no la marca el DNI, sino las ganas de sentirse uno más de los noveles.
Tras una incursión por casa de Maikel, donde guardábamos la bebida, nos presentamos en el botellón. El trayecto fue accidentado, ya que Edu Mongil, que tiene un sexto sentido para estas cosas, llamó con fuerza a un local del que salieron varias chonis con pinta de putilla barata de las que no sabes si llevan falda corta o cinturón caído. Las chicas citaron al equipo a gritos, pero, muy a pesar de alguno, decidimos seguir con nuestro trayecto. Como parte de la tontería, me dio por coger un trozo de mármol de la obra que había en el portal de Maikel para mostrarla en procesión, al cántico (por decir algo) de El Cristo de los Gitanos. Así, llegamos al parque de la facultad, donde ya estaba la multitud de plumillas en animosas y ebrias conversaciones.

El primer aviso que tuvimos fue una patrulla policial merodeando el lugar, algo que no tuvimos demasiado en cuenta. Sin embargo, ya la cosa se puso seria cuando un coche de los municipales entró en la zona del botellón desde el Prado de la Magdalena, por la zona peatonal. La gente dispersó el lugar en segundos, y los operarios procedieron a llevarse parte del alcohol con el sano objetivo de joder la marrana. Unos minutos después, la gente acudía de nuevo al recinto. Allí, con la complicidad de Oli, intentábamos dar lecciones de anatomía a los novatos enseñando la diferencia entre un grano, un tumor y una malformación genética derivada en elefantiasis. Muchos fueron los que, en privado, agradecieron esa clase gratuita.
Cuando los ánimos se calmaron, y estábamos ya todos tranquilos, llegó tal caza de brujas que ríase usted del senador McCarthy. Volvió la policía… pero por tres: una patrulla desde la carretera, como la anterior, otra desde el paseo para ciclos que va junto al río y una tercera desde la zona de la Pilarica y Barrio Belén. Los plumillas corrían asustados delante de los coches, emulando a los mozos navarros por la calle Estafeta; los Cebada Gago, en esta ocasión, no tenían cuernos (alguno seguro que sí), sino luces azules y gorras, pero causaban pavor entre los presentes. Así, se acabó el botellón con más adelanto del previsto, y la gente fue tirando hacia el centro.
Unos pocos (Dani Martín, Susto, Soriano de Macníficos, Oli, Taboada y yo) nos fuimos al karaoke a hacer una parada técnica si la voz nos dejaba, pero problemas ajenos a nosotros nos impidieron llevar a cabo nuestro propósito. Así pues, hacia el centro, cada uno donde pudo; el Teneré fue punto de encuentro de unos cuantos, especialmente del grueso susmurái. De ahí, fuimos a la Antigua, donde estuvimos tomando unos chismes y, especialmente, los directores técnicos de los equipos intentaban cerrar incorporaciones futuras, aprovechando las borracheras de las estrellas balompédicas.
De ahí no se pudo ir al Güirrok, sitio habitual en las reuniones de jueves de madrugada, ya que se filtró la noticia de que valía 10 euros la entrada. Por ello, nos dirigimos a Bagur en pequeños grupos, con los habituales altercados en la puerta con los amables porteros. He perdido la cuenta de las veces que me han dicho “no puedes entrar aquí”, pero hay que insistir en esta vida (que se lo digan a alguno con las señoritas y las fichas) y finalmente pude entrar gracias a Lino y su sudadera. A partir de aquí, poco más puedo decir. Sé que pedí una cerveza y que estábamos gran parte de los del botellón, pero no puedo aportar más debido a mi avanzada merluza. El resto de los mamadificos siguió adelante hacia el erchus, Dani Martin, Taboada, Oli y Soriano siguieron la fiesta. En su llegada al Erchus varios Mac United esperaban allí, a gritos de Cañita Cañita, ante varias amenazas de la camarera se crecían los plumillas con su grito de guerra. Pero el momento bueno fue cuando salía cañita brava de detrás de la barra, los plumillas se acercaban y cantaban "Cañita me debe usted 6000 pesetas de whisky" Llegaban también los jóvenes de las juventudes maccabeas y alguna macmariam, acabaría ahí su fiesta. Desde aquí, agradecer de nuevo a todos que se aportase el granito de arena necesario, desde la deportividad en los partidos al civismo durante toda la jornada (excepciones como la conga aparte) para que todo saliese bien. El nivel de cara a la fiesta de 2012 será difícil de superar.

Dario Perez Largo "Huevón"
 
posted by Torneo de Periodismo at 12:23 | Permalink |


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